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Cuando trabajas con documentos legales en varios países, una traducción mal hecha no es solo un error: puede ser un riesgo jurídico serio. Desde contratos hasta poderes notariales, testamentos o escrituras societarias, una expresión mal interpretada o un término jurídico inexacto puede invalidar el documento o generar conflictos legales.
En un contrato internacional, una palabra puede cambiarlo todo. Por ejemplo:
Cada sistema legal tiene sus propios conceptos. Traducir literalmente términos como «trust», «due diligence», «procura», «contratación pública» o «responsabilidad objetiva» puede generar ambigüedades o errores de interpretación.
Muchos países exigen que las traducciones jurídicas estén firmadas por un traductor jurado o certificadas de forma oficial. Si el documento no cumple los requisitos formales:
Cuando una traducción legal omite referencias a normativas locales, regulaciones internacionales o marcos legales vigentes, puedes acabar vulnerando la ley sin saberlo. Las consecuencias van desde sanciones hasta litigios o la nulidad de actuaciones.
En ABERDEEN, traducimos documentos legales internacionales con:
Evita errores costosos y protege tu negocio. Confía solo en profesionales especializados.
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Sí. Una traducción jurídica con errores graves puede ser causa de nulidad parcial o total de un contrato, según el sistema legal aplicable.
Depende del país y del uso del documento. En muchos casos, sí es necesario que esté firmado por un traductor jurado o reconocido.
Debe ser precisa, coherente, ajustarse al marco legal del país destino y estar revisada por profesionales especializados.
Podemos revisarlo y auditarlo para detectar posibles errores jurídicos, técnicos o de forma y corregirlos si es necesario.
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